Experiencia Personal

Mi 2019: Drácula, Primer semestre en Cuba y 19 balletudeces

Sí, yo sé que ha pasado ya un rato desde principio de año, pero entre las fiestas de fin de año, los arreglos para volver a Cuba y el acomodarme ya en la Isla, se me ha ido el tiempo sin escribir y reflexionar sobre este año que pasó. Igualmente, no me quiero quedar sin escribir al respecto de un año que ha marcado tanto mi vida, lleno de loqueras, oportunidades y crecimiento. Viví bastante y trabajé aún más para mejorar mi confianza, mi técnica y mi arte. Aprendí montones. Me siento increíblemente bendecida por todo lo que me ha pasado este año. Esta no es una manera de alardear, o “rajar” como decimos en Costa Rica, sino una forma de documentar y compartir. Primero, les cuento algunas de mis experiencias, de las loqueras que me sucedieron. Yo todavía no me creo ni la mitad.

Bailé por primera vez junto a una orquesta

Presenté, junto al Ballet Nacional de Costa Rica, el pas de quatrede Lago de los Cisnes con La Orquesta Sinfónica de la Universidad de Costa Rica. Fue increíble poder ir a ensayos con gente tan dedicada a otra área del arte, aprender de ellos y la experiencia. Claro, hay mucho que mejorar, pero fue una función que guardaré en mis archivos mentales por siempre.

Drácula

Junto al Ballet Nacional de Costa Rica, bailamos una producción nueva en el país: Drácula, como parte del I Festival Internacional de Ballet de Costa Rica.Fue una historia muy distinta a lo que estaba acostumbrada a presentar, pero me encantó. Tuve la suerte de ser escogida para interpretar el papel de Lucy Westernra, y tuve la dicha de poder bailar con bailarines principales del Milwhaukee Ballet: Annia Hidalgo y Davit Hovhannisyan. Fue maravilloso. Todo el tiempo de preparación, cuando llegaron los bailarines invitados y empezamos a ensayar, yo no podía con mi felicidad. Aprendí montones de compartir escenario con gente tan profesional e increíble.

Festival Internacional de Ballet de Nicaragua

Compartí escenario con mis compañeros bellos de Costa Rica y gente hermosa de Nicaragua, El Salvador y México. Me presenté en el escenario más enorme en el que he bailado hasta la fecha: El Teatro Rubén Darío, y fuimos a Corinto y a León a bailar. Pasamos tiempos de risas en buses, detrás de escena y explorando un poquito lo bonito que es Nicaragua. Nos recibieron de una manera increíble. Lo disfrute demasiado, y feliz, vuelvo.

Conocí a figuras importantes balletudas

Tuve la dicha de conocer a Marianela Nuñez en el Panama Ballet Festival (tengo un post de toda mi experiencia por si lo quiere chequear, click aquí), hablar con Miko Fogarty de su decisión de dejar de bailar, el mundo de las competencias y mi planes y de conocer a Carlos Acosta cuando estuvo en Cuba para una presentación de su compañía Acosta Danza. Cada uno de esos momentos fue único y especial; por dicha, todos me inspiraron a seguir trabajando duro y me ayudaron a recordar porqué amo el ballet.

Me aceptaron en la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso

Un sueño hecho realidad. Escribí todo un post al respecto, vayan a leerlo, si les interesa (hagan click aquí). Solo les digo que, por casualidades de la vida, terminé en una función a tan solo dos semanas de haber empezado clases oficialmente. Sí, yo todavía no me lo creo.

Muerte de Alicia Alonso

Ya estando en la Isla, una tragedia sacudió a Cuba: su Giselle, la prima ballerina assolutadel Ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso, falleció el 18 de octubre del 2019. Tuve la honra de hacerle guardia de honor en el teatro que lleva su nombre. Jamás creí que podría escribir una oración así en mi vida. Sin ella yo no estaría estudiando lo que amo en donde estoy, el ballet cubano no sería el mismo y el arte latinoamericano tampoco. Es una gran pérdida, pero sabemos que tuvo una vida muy exitosa, especial y plena. Gracias por ser una mujer y artista tan fuerte y luchadora, gracias por poner al nombre del latino tan alto. Gracias, Alicia Alonso, por haber hecho de tu vida una obra de arte que inspira a tantos a seguir tus pasos y desarrollar el ballet, la danza y la cultura latinoamericana.

Ensayo general y función de Ballet Nacional de Cuba

Ver a los profesionales que admiro tanto en un ensayo general y luego en función en el bello Gran Teatro Alicia Alonso me enseñó cómo trabajan los profesionales de ese nivel para crear un espectáculo tan renombrado. Me encantó. Me encantó. Me encantó.

Gala en Honor a los Reyes de España

Gracias al 500 aniversario de La Habana, se realizaron en la ciudad varios intercambios culturales para celebrar tal fecha tan importante, de los que tuve la oportunidad de participar. Uno de ellos fue la Gala en Honor a los Reyes de España. Bailaron distintas compañías y grupos de ballet, danza contemporánea, folclor cubano y danza española. Nos llevaron a algunos estudiantes de la Escuela Nacional. Fue un espectáculo hermoso, un empape de cultura, donde pude apreciar la variedad que Cuba puede ofrecer en danza artística.

Visita de grandes estrellas del Ballet de St. Petersburgo

Asimismo, por el 500 aniversario, llevaron a La Habana a un grupo de grandes estrellas del Ballet de St. Petersburgo. Un día fue la entrevista o encuentro creativo con Yuri Smekálov, donde escuchamos de su trayectoria y sus experiencias hasta llegar a ser director y coreógrafo del Mariinsky. Al otro día, entre un grupo de alumnos seleccionados de tercero y segundo año, tuve la dicha de poder atender la clase magistral del arte de ballet de Denís Matvienko. Fue una experiencia increíble, donde me enfrenté a una técnica distinta (Vaganova) en una situación de presión ante los ojos de todo nivel medio de la Escuela, sus increíbles maestras, la prensa y Viengsay Valdés, la subdirectora (ahora directora) del Ballet Nacional de Cuba. Disfruté mucho la clase y siento que me esforcé montones, para aprender todo lo que pude. Todavía no me creo haber podido ser parte de algo así.

Función en el Gran Teatro Alicia Alonso

Esto sí que fue una loquera. En enero, cuando estuve en un adiestramiento en la Escuela, antes de audicionar para quedarme, me dejé soñar locamente por un segundo y me imaginé que tal vez algún día podría bailar en el Gran Teatro Alicia Alonso, por donde grandes figuras del ballet han pasado y dejado su pasión por su arte. Pues, en noviembre de ese mismo año lo hice tres días consecutivos. Me presenté los tres días como Amiga de Swanilda en el primer acto de una suite de Coppelia y el segundo día además de eso, también baile como Amiga de Swanilda del tercer acto. Fue de mis primeras funciones con la Escuela Nacional y fue muy especial por lo mismo. Mi mamá me vino a visitar para verme bailar y compartí escenario con mis increíbles compañeros. Fue muy bonito poder bailar en un escenario tan reconocido, estar tras bambalinas, y esforzarme para mostrar mi mejoría, aunque era solo de unos meses.

Conversatorio con Julio Bocca

Julio Bocca, al estar ensayándole al Ballet Nacional de Cuba “El Cascanueces” en diciembre, quiso hacer un conversatorio con los estudiantes de la Escuela Nacional. Hablamos de su carrera, vimos su trayectoria junto a videos de su evolución y le hicimos preguntas. Poder hablar con un bailarín tan reconocido, que además fue una figura latinoamericana que puso en alto su nombre y el de su país, fue una experiencia bella. Nos habló de la actualidad y de cómo debemos mantenernos activos y abiertos al aprendizaje de diversas técnicas, porque el mundo del ballet está cambiando mucho y rápido, y un buen bailarín se debe de adaptar.

Así que, tras tantas experiencias, cabe decir que aprendí mucho, especialmente del mundo del ballet. Las siguientes son 19 balletudeces que aprendí en estos 12 meses:

1. Si yo no creo en mí misma, entonces ¿quién lo hará?

Quien realmente me dice hasta donde puedo llegar soy yo misma. Mi profe de ballet nos dice casi a diario que todo está en la cabeza. Si yo no creo que puedo hacer una triple pirouette, entonces ¿quién va a hacer que yo lo logre? Si yo no voy decidida a que me salgan los fouettés, entonces no me van a salir, y los que salgan, se verán llenos de miedo e inseguridad. Hay que bailar con seguridad, para que el público no se preocupe al ir al teatro, sino que disfrute el espectáculo. Pero, eso no sale milagrosamente en la función, se tiene que practicar en cada clase y cada ensayo.

2. Dudar de mí misma es normal, pero no me ayuda

Creer que no puedo es parte del proceso de aprendizaje de mi especialización y de la vida. No me debo de avergonzar de sentirme así, aunque debo trabajar en que eso no me pare de seguir mejorando y aprovechar oportunidades. Se une mucho al punto anterior, ya que la seguridad propia es necesaria para bailar frente a los profesores, los jueces, el público, quien sea. Dudar está bien, pero no está bien dejar que te controle.

3. El miedo es bueno

Mi papá me dijo algo muy interesante antes de venirme para Cuba, cuando le dije que tenía miedo de lo que podría suceder: “Que dicha que tenés miedo”. A mí me sorprendió y le pregunté que por qué sería algo bueno. Me respondió: “Quiere decir que te importa y te mantiene alerta”. Pues, es cierto. Y aunque aterra, que bien que se siente enfrentarse al miedo. Prefiero eso a quedarme con la duda de qué pudo haber sucedido.

4. Siempre hay que coser el vestuario

No importa lo que me digan, asegurarse de tener un vestuario cosido como se debe es necesario. Bailar con un vestuario medio abierto o la posibilidad de que suceda es lo peor, y te distrae en escena. Y en el escenario, más que en cualquier lugar, hay que evitar las molestias y las distracciones. Coser, coser, coser y coser bien; si lo tenés que hacer vos, hacelo, y si no, que sea alguien que se asegure de que quede seguro y bien hecho.

5. Hay que aprender a llorar y pedir apoyo cuando se necesita

Es sencillo. Llorar es necesario de vez en cuando. Y uno no debería de avergonzarse de hacerlo. Vivir sola en Cuba y la carrera que elegí llevan sus dificultades y he sido bendecida por la vida de encontrarme con personas hermosas que me apoyan tanto desde mi país como justo al lado mío. Hablar, quejarse, llorar en un buen hombro que te apoye es indispensable para poder seguir adelante y mantenerte lejos de la frustración. Gracias a todos mis hombritos en estos meses, ustedes saben quiénes son.

6. Los sueños son de quienes luchan por ellos #hustle

Nunca lo he creído más que ahora. Incluso entre los y las cubanas de mi Escuela, que han sido seleccionados por tener la mayor cantidad de condiciones y posibilidades de ser buenos bailarines y han tenido una educación de ballet más estructurada que yo, el que mejora es el que trabaja. Los que no se ponen a girar, saltar y practicar, no avanzan. La dedicación deja frutos. No hay excusas válidas ni métodos mágicos; solo hay que trabajar y mucho, en el ballet o en lo que sea que uno quiera lograr. Tuve la dicha que conocer a Carlos Acosta y sus palabras que más se me quedaron grabadas fueron: “A mí nadie me regaló nada, yo me lo gané con mi trabajo. Así que, como ustedes saben, a trabajar”. ¿Qué más se puede decir?

7. Enfocarse solo en un aspecto de tu vida puede ser beneficioso, pero hay que proceder con cuidado

Darle el 100% de mi tiempo al ballet es un sueño hecho realidad. Poder estudiar, vivir, comer y dormir ballet es una oportunidad que muchos no pueden tener. Y aunque es maravilloso, y siento que cada día mejoro y aumentan mis ideas y mis ganas, te puede consumir un poquitín. Me di cuenta que el ballet (como cualquier arte) es algo muy personal. Si critican tu trabajo, te critican a vos, ya que hasta tu herramienta sos vos mismo, tu cuerpo. Entonces, para mejorar, uno se enfoca en uno mismo mucho: en como se ve, como baila, como come, como trabaja. Hay que tener cuidado al estar tan consumido en uno mismo, porque puede llevar a cositas feas como obsesiones intensas #lehagolacruz.

8. Mi familia sí que es mi anclita

Los amo. Solo quería decirlo. Me apoyan y no puedo pedir nada más que eso.

9. La palabra “hogar” puede evolucionar

“Hogar” puede no tener un lugar específico, una casa, un país. Pero también se puede convertir en la gente con la que uno convive, aunque estemos divididos por fronteras y mares. Mi hogar ya no es un solo lugar, sino las personitas hermosas que alumbran mis días, tanto en Costa Rica, como en Cuba.

10. Como artistas hay que vivir intensamente

Decidí que quiero vivir más, explorar, aprender. Quiero hacer cosas que nunca he hecho antes, saliendo de mi zona de comfort, para enfrentarme más al mundo y a mí misma. Eso es necesario para crecer como persona, y para poder conectar con mis personajes. ¿Cómo voy a aparentar estar enamorada, sin permitirme haberlo estado antes, por ejemplo? Obvio, no es que voy a buscar y vivir la historia trágica de Julieta, no soy una actriz de método ni nada por el estilo; pero, la idea es recolectar experiencias, sentimientos y ocurrencias que me ayuden para luego poder construir personajes y situaciones para los ballets y las historias que interpretaré en algún punto, además de ayudarme a crear un buen collage de vivencias que contar cuando, y si, llegue a viejita.

11. Leer es lo mejor y viva los PDFs

Sin internet tan disponible, los libros se han vuelto mi mejor forma de entretenimiento. Quiero leer aún más sobre ballet, novelas y más historias; hay demasiado por aprender y explorar.

12. La colocación es sumamente importante

“La técnica es la técnica, y sin técnica, no hay técnica” es una frase graciosa que se utiliza por estos lados. Mi profesora de ballet nos dice que ella no se inventa nada, que ya están las cosas escritas, y si se siguen las indicaciones, las cosas salen. Y en mi caso, me he dado cuenta que tengo problemas de colocación. Así que, estoy trabajando en ello, porque es ridículamente importante, ya que si la pelvis no está donde debe, si los brazos y omóplatos no están firmes y si las piernas no están rotadas, las cosas no salen.

13. La técnica no lo es todo

Aunque sin técnica las cosas no salen, una técnica perfecta no es necesaria para bailar. Sin expresión y disfrute, los pasos se vuelven solo movimientos sin motivación. No se cuenta una historia, no se expresa nada y el arte se pierde. Los bailarines no somos robots, se supone que somos artistas.

14. Trabajar duro es reconocido por aquellos que lo aprecian 

Si uno se pone a trabajar, siempre habrán personas que ven tu esfuerzo y te ayudan o te apoyan. Personas que te ven aprendiéndote la coreografía en una esquina y te prueban para ver si podés con el reto. Y hay que seguir dándole, esforzándose, demostrándoles que se puede a aquellos que están dispuestos a observarte.

15. La curiosidad es beneficiosa

Aquellos con la suficiente curiosidad hacen el esfuerzo por explorar y buscar respuestas. Al final, son los que aprenden más. Y el que explora y aprende, crece, tanto como persona como artista. No todo el que baila es artista, pero se puede convertir en artista, con la suficiente curiosidad.

16. Hay que trabajar más en las inseguridades y debilidades que en los fuertes

Es una recomendación de mi profesor de preparación física. Me he puesto a trabajar mucho en mis debilidades. Necesito subir mi arabesque y trabajar en mi seguridad de mi conocimiento. Y sin dejar de trabajar en mis fortalezas, me he enfocado en esas aspectos débiles, porque solo así se mejora de manera pareja.

17. Ponerle nota al arte es extraño

Nunca había tenido notas de tantas clases artísticas. Mi primera formación en ballet fue sin calificaciones, nunca tuve un número con el cual comparar mi progreso. Mi primer examen de ballet de la vida fue mi audición para la Escuela Nacional de Cuba y mi segundo fue en este semestre. Me enfrenté a exámenes de materias que nunca había tomado ni evaluado como Carácter, Folclor, etc. Al ser arte, es subjetivo, pero se debe de evaluar, hay jueces y es raro. Todavía no me acostumbro y me ha puesto en pensar si es la mejor manera de evaluar danza y de cómo se podría de evaluar diferentemente. Pero todavía no he llegado a ninguna conclusión.

18. Más tiempo no significa más experiencia y más joven no significa más talento

En Cuba, hay muchos niños prodigio para el ballet. Y pues, como alguien que « empezó tarde »  y tuvo que trabajar duro para poder mejorar en poco tiempo, a veces se siente como que nunca llegaré a tal nivel de virtuosismo. Pero, algo que escucho mucho en esta isla es que el esfuerzo es lo que vale, el trabajo constante y las ganas de mejorar dan sus frutos, y la picardía de la curiosidad de aprender y practicar un poquito más cada día va mostrando progreso. También se va sintiendo. Sí, hay gente hermosa, desbordándose con condiciones para ser increíbles bailarines, pero eso no significa que yo no pueda también. Tengo algo, sino mucho, que aportarle al mundo de la danza; no tengo que ser la mejor bailarina de todos los tiempos para lograr lo que quiero lograr.

19. A veces solo hay que arriesgarse, porque los resultados te pueden sorprender

Atraverse es demasiado valioso, en la vida y en el ballet. Tomen el paso, tírense en el vacío, que la esperanza es lo último que se pierde.

Este 2019 fue un año lleno de aprendizaje, con montones de experiencias que atesoraré por el resto de mi vida. Los invito a que sigan mi trayectoria que estaré documentando en este blog y en mi Instagram @andreaspromenade.  Les deseo lo mejor este año, que lo disfruten bailando y aprendiendo. ¡Que el 2020 de todos esté aún más repleto de lecciones y crecimiento!

Con cariño,

Andrea

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